lunes, 19 de diciembre de 2016

BLISS BALLS (bombones crudiveganos)



Para nosotros la Navidad sin dulces no es Navidad. Años atrás cuando no llevaba una alimentación 100% vegetariana me hartaba a hacer galletas de navidad de todo tipo. Era divertido pero me llevaba días, además de que usaba productos que evidentemente hoy ya no uso para cocinar y no solo me refiero a los huevos y la mantequilla por ser de origen animal, si no también las harinas y azúcares refinados.
Pero por estas fechas siempre acaba apeteciendo algo de este estilo. Y como siempre voy justa de tiempo este año he hecho unos bombones crudiveganos rapidísimos de hacer, muy fáciles y deliciosos! He hecho tres variantes pero esta receta es tan versátil que podéis añadirle lo que queráis. La base son los dátiles y los frutos secos, en mi caso nueces. Pero podéis añadir alguna fruta deshidratada como arándanos o jengibre, y cambiar las nueces por almendras o avellanas. Imaginación al poder!

Estos bombones son geniales para los peques de la casa, dan energía y no llevan toda la "porquería" de unos bombones tradicionales. También van muy bien para tomar antes de hacer deporte, por ejemplo, o simplemente para darnos un capricho saludable. Os dejo ya la receta!!


  • crudivegano
  • sin gluten
  • sin aceites añadidos
  • sin azúcar
  • Tiempo de preparación: 10 minutos
  • Cantidad: 24-26 bombones


Ingredientes:
12 dátiles medjoul
1 taza de nueces
1 cucharada de cacao en polvo
1 cucharada de nibs de cacao (opcional)
Cacao en polvo para rebozar
Coco rallado para rebozar

Preparación:
Deshuesamos los dátiles y los metemos en una picadora o procesador de alimentos junto a las nueces, el cacao en polvo y los nibs de cacao. Picamos hasta que las nueces se queden bien picaditas y mezcladas con la masa de dátil y cacao. Hacemos bolitas y con las manos y las rebozamos en cacao en polvo, en coco rallado o las dejamos tal cual. Podemos guardarlas en la nevera, fresquitas están también deliciosas.

¿A que son sencillos de hacer estos bombones? Animaos a probar y sorprended a la familia con unos bombones más saludables ;)

jueves, 8 de diciembre de 2016

CHEESECAKE DE LIMÓN Y CLORELA CRUDIVEGANA


Ya iba siendo hora de subir una receta dulce, y más ahora que se acercan las fiestas! He de admitir que la repostería no es mi punto fuerte, me falta un poquito de práctica (uno de mis propósitos del año que viene jeje) pero de vez en cuando me gusta experimentar y poner en práctica algunos truquillos que voy aprendiendo por las redes.

Os acordáis de la receta de la ajonesa? Pues me sobraron muchas nueces de brasil (o coquitos) y no sabía muy bien qué uso darles. Como la textura de la ajonesa se quedó tan cremosa pensé que valdría muy bien para hacer algún postre y al final he optado por una tarta estilo cheesecake de limón y clorela.

Es bien fácil de preparar y los ingredientes los podéis conseguir en cualquier supermercado. Además podéis cambiar ingredientes según gustos. Por ejemplo, para la base gasté dátiles medjoul y nueces pero podéis usar almendras, avellanas, higos secos... depende de lo que más os guste o lo que tengáis más a mano.

El mode que he usado para la tarta es desmontable y mide unos 22 cm de diámetro. Si queréis hacer una tarta más grande simplemente duplicad las cantidades de la receta. También podéis variar la presentación y en vez de una tarta hacer vasitos. Pongo alguna de las medidas por taza, uso una normal y corriente tipo mug de 250 ml.

Es una opción genial para las fiestas! Se sirve fría por lo que no resulta muy pesada, y el sabor a limón resulta refrescante y nada empalagoso. Además no lleva azúcar, para endulzarla he usado dátiles y sirope de agave. Podéis usar también melaza de arroz si os gusta más.

A la crema de limón le he añadido un poco de clorela para darle ese tono verde clarito. No hace falta que se la pongáis si no tenéis.


  • Crudivegano
  • Sin gluten
  • Sin aceites añadidos
  • Sin azúcar
  • Tiempo de preparación: 15 minutos (+ 3 horas de remojo de las nueces
    + 3-4 horas de congelador)
Ingredientes para la base:
- 10 dátiles medjoul sin hueso
- 1 taza de nueces
- 3/4 taza de copos de avena finos

Ingredientes para la crema:
- 3 tazas de nueces de brasil crudas puestas en remojo mínimo 3 horas antes)
- 250 ml leche de coco descremada (de la que venden en lata)
- Jugo de 2 limones
- 120 ml sirope de agave o melaza de arroz
- 1/2 cucahradita clorela en polvo (opcional)

Preparación:
En un procesador de alimentos o picadora ponemos todos los ingredientes para la base y picamos hasta que las nueces se hayan deshecho y todo esté bien mezclado, con una textura algo pegajosa.
Si usáis un molde desmontable es lo mejor porque podéis enganchar una hoja de papel vegetal en la base para evitar que se os pegue la masa. Si vais a presentarlo en vasitos individuales no hace falta poner nada porque se comería directamente del vaso con una cuchara.
Con la ayuda de nuestras manos formamos la base de la tarta aplastando la mezcla y haciendo que quede bien compacta y lisa.

En una batidora de vaso ponemos ahora todos los ingredientes de la crema. Me imagino que también se puede hacer con una batidora de brazo normal y corriente pero igual cuesta un poco más trabajo.
Batid durante un buen rato para que no se quede una textura arenosa al triturar las nueces de brasil. Podéis ir probando la crema, si para vuestro gusto falta dulce, añadid más agave o melaza.
Echamos la mezcla de la crema sobre la base, tapamos todo con un film transparente y al congelador! En 3 o 4 horas la tarta estará compacta y lista para disfrutar!!
Espero que os guste mucho y os animéis a probar a hacer esta receta :)
Hasta pronto!







jueves, 1 de diciembre de 2016

AJONESA DE NUECES DE BRASIL (SIN ACEITES AÑADIDOS)



Lo que nos gusta en casa el alioli... Y lo poco que lo comemos! En la alimentación que llevamos el consumo de aceite es muy reducido ya que las grasas las obtenemos de otras fuentes como frutos secos, semillas y aguacates. La veganesa, ajonesa vegana y todas estas salsas tienen como base aceite, habitualmente de girasol u otros refinados y no son muy saludables. De vez en cuando no pasa nada si consumimos estas cosas pero si hay una alternativa más sana e igual de rica, mejor... verdad?

Nuestra versión de la ajonesa tiene como base las nueces de brasil o coquitos. Si os preguntáis por las calorías, sí, su contenido calórico es alto. Pero hoy en día ya sabemos que no debemos obsesionarnos con este tema. Ya no debemos fijarnos tanto en la cantidad de las calorías como en la CALIDAD. No es lo mismo medio vaso de aceite refinado de semillas que un puñado de nueces. El valor nutricional es completamente distinto. Los coquitos contienen, sobre todo, una gran cantidad de magnesio y selenio, por lo que actúan como antioxidante. Esta acción se ve reforzada por su contenido en vitamina E. También son ricos en Omega 6, muy importante para en correcto funcionamiento de los nervios, la vista y para la salud de nuestra piel.

Va genial para dippear con patatas, para meter en un bocadillo, para acompañar una tortilla o cualquier cosa que se os ocurra. Nosotros hemos preparado verdura rebozada al horno y la combinación está muy rica!

Los coquitos o nueces de brasil deben estar al menos 3 horas en remojo para hacer la ajonesa, tenedlo en cuenta. Os dejo con la receta!


  • Sin gluten
  • Sin aceites añadidos
  • Crudivegano
  • Tiempo de preparación total: 5 minutos (+ 3 horas remojo)


Ingredientes:
3/4 taza de nueces de brasil crudas (previamente en remojo 3 horas)
1/2 taza de agua
1 diente de ajo pelado y sin el centro
1 cucharada jugo de limón
1 pizca de pimentón dulce
Sal al gusto

Preparación:
Escurrimos las nueces. Ponemos todos los ingredientes en un vaso y batimos con la batidora. Si veis que queda muy espeso, añadid más agua poco a poco hasta que tenga la consistencia deseada.

Y nada más! Así de sencilla es la receta de hoy. Espero que la probéis y me digáis si os gusta.
Hasta pronto!



jueves, 27 de octubre de 2016

NUESTRAS LENTEJAS (Receta de David)



El dicho de "Si no te las comes, las dejas" en mi casa no vale, porque no dejamos ni una sola en el plato cuando las preparamos. No importa la época del año que sea, las lentejas nos gustan tanto que una vez cada 10 días caen seguro. Y nos ha llevado un tiempecito para dar con el sabor perfecto para nosotros. Sabemos que esto va por gustos pero queríamos compartir nuestra versión. A nuestras peques les gusta una barbaridad y son nuestras críticas más exigentes :)

Las lentejas son una fuente excelente de hierro, y si las combinamos con algún cereal como el arroz obtenemos todas las proteínas que nuestro organismo necesita. Son de mis legumbres favoritas porque son muy versátiles, valen para hacer todo tipo de platos! Una ensalada fresquita en verano, patés vegetales, hamburguesas... Lo ideal es comprarlas en seco y hervirlas aunque lleven su tiempo, aunque las podemos comprar ya hervidas en tarros, cosa que para alguna emergencia viene muy bien.

Las lentejas no necesitan remojo como otras legumbres pero se hacen relativamente rápidas. Yo os pongo la receta y el tiempo de preparación preparándolas en una olla normal y corriente, pero en una olla exprés se harían en unos 20 minutos aproximadamente.

Nuestra receta no lleva aceite porque nosotros consumimos habitualmente aguacates, frutos secos crudos y semillas, por lo que tenemos un buen aporte de grasas saludables y no necesitamos más cantidad. Pero podéis hacer la receta con aceite de oliva por supuesto, en vez de usar agua al principio para hacer la cebolla.

Vamos con la receta!


  • Sin gluten
  • Sin aceites añadidos
  • 4 personas
  • Tiempo de preparación total: 1 hora y 40 min.


Ingredientes:
400 gr lentejas secas
1 cebolla
2 hojas de laurel
1 taza de tomate natural triturado o rallado
Agua mineral
1 zanahoria
1 patata
2 puñados de espinacas en hoja
1/4 cucharadita pimentón dulce
1/4 cucharadita comino molido
1/4 cucharadita ajo en polvo
1 pizca pimentón de la vera
Sal al gusto

Preparación:
Picamos la cebolla muy fina. Pelamos la zanahoria, la cortamos en rodajas finas. Pelamos también la patata y cortamos en dados.
Ponemos al fuego una olla con medio dedo de agua, lo justo para cubrir la base, y añadimos la cebolla. Vamos moviendo hasta que se consuma el agua. Veréis que la cebolla se ha quedado como transparente. Añadimos el tomate triturado y mezclamos bien. Añadimos las lentejas, las especias, las hojas de laurel y la sal, moviendo sin parar para que no se pegue durante un par de minutos.
Ahora cubrimos con agua. Deben quedar unos dos dedos de agua por encima de las lentejas. Con la olla a fuego fuerte esperamos que rompa a hervir el agua y dejamos 3 minutos moviendo de vez en cuando las lentejas. Bajamos el fuego a potencia media-baja y dejamos hervir unos 40 minutos moviendo cada poco. Tienen que hervir pero muy suave para no romperse.
Pasado este tiempo añadimos la patata y la zanahoria y dejamos hervir otra media hora o 40 minutos, de nuevo moviendo para que no se peguen las lentejas. Podéis ir probando para ver el punto de las lentejas y si veis que ya están hechas las quitáis del fuego. Retiramos las hojas de laurel.
Una vez hechas añadimos las espinacas y movemos todo hasta que se ablanden. Probamos para corregir la sal y listo!

Esperamos que os guste nuestra versión de este plato tan sano y básico!!





martes, 25 de octubre de 2016

MAKI DE QUINOA



Por fin encuentro un momento para volver a publicar! Que ya sabéis lo que me cuesta... Pero estos makis de quinoa merecen un hueco en el blog. Si os digo la verdad, me gustan tanto como los de arroz que solemos hacer en casa. Quizás el sabor sea más suave porque el arroz absorbe mejor el vinagre con el que se aliña, pero el sabor propio de la quinoa le da un toque diferente y me sorprendí al ver que pegaba muy bien con las algas nori.

Mi hija mayor Alicia suele ser un poco cerrada a probar cosas nuevas. Come bastante bien pero no sale de lo que conoce, que aunque sea variado al final me parece que siempre come lo mismo. Ella adora el aguacate y la quinoa, y ayer le di a probar un maki recién hecho. El color del nori no le gustaba en absoluto, pero al final lo probó... y fue un éxito total!! Hoy hemos repetido, por supuesto.

El hecho de haber escogido quinoa en vez de arroz es porque quería incluir un poco más de proteínas en la cena. No quiero decir que cenar hidratos sea malo, no lo considero, pero en una alimentación vegana hay que procurar comer la cantidad adecuada de proteínas al día. La quinoa es considerado un pseudo-cereal que contiene todos los aminoácidos esenciales, una gran cantidad de vitaminas y minerales como calcio y hierro, vitamina C, etc. Además contiene aproximadamente un 23% de proteínas.

Como siempre es una receta fácil y saludable. Yo he rellenado los maki con pepino, aguacate y hojas de espinaca pero podéis poner lo que queráis como tofu ahumado, pimiento rojo, zanahoria, espárragos... Vamos con la receta!


  • Sin gluten 
  • 2 - 3 personas 
  • Tiempo de preparación total: 40 minutos aprox.
Ingredientes
1 taza de quinoa
2 tazas de agua
3 cucharadas de vinagre de arroz
1/2 cucharadita de sal
1 cucharadita sirope de agave
1 aguacate
1 pepino
Hojas de espinaca
4 hojas Nori

Preparación:

En un colador lavamos bien la quinoa y la ponemos a hervir en un cazo con el agua. Cuando empiece a hervir bajamos el fuego y dejamos que se vaya consumiendo el agua. Cuando se haya evaporado casi toda, retiramos del fuego y tapamos. Así dejamos que se termine de hacer.
Mientras tanto pelamos el aguacate y el pepino y los cortamos en tiras para poder rellenar los maki.
En un vaso mezclamos el vinagre, la sal y el sirope de agave. Con esto aliñaremos la quinoa.
Cuando la quinoa esté hecha tenemos que enfriarla. La extendemos en una fuente o plato grande y le añadimos la mezcla del vinagre de arroz. Con la ayuda de una espátula vamos moviendo la quinoa para que se impregne bien del vinagre y se vaya enfriando.
Ahora toca enrollar!!
En una esterilla de sushi ponemos una hoja de alga nori con el lado brillante hacia abajo. Con una cuchara o espátula ponemos la quinoa encima y la esparcimos por toda la hoja, dejando solo un par de centímetros por la parte de arriba sin cubrir. Tampoco hay que poner demasiado, un poco menos de medio centímetro de grosor está bien. Ahora ponemos el aguacate, el pepino y las hojas de espinaca en la parte de abajo del alga. Cogemos la esterilla y enrollamos de abajo hacia arriba, apretando bien hacia nosotros cada vez que enrollamos un poco.
(Os aconsejo que si tenéis dificultades para hacer los maki busquéis un tutorial por youtube ya que explicar cómo hacerlo bien por aquí es muy difícil)
Una vez tengamos el rollo lo cortamos en 6 u 8 trozos y los disponemos en un plato.

Acompañamos con salsa de soja o tamari y wasabi.

Espero que os guste la receta! Si la probáis, decidme qué os ha parecido :)




lunes, 18 de julio de 2016

TORTILLA ESPAÑOLA DE PATATAS ASADAS





¿A quién no le gusta una buena tortilla de patatas? Con una ensalada, con veganesa, en un bocadillo con pimientos verdes y cebolla... Es la tapa española por excelencia y con razón, porque está buenísima!
Como bien sabéis, habitualmente no lleva más ingredientes que huevo y patata (y algunas veces cebolla) pero hoy os voy a enseñar cómo veganizar esta receta de manera muy sencilla. Seguro que habréis visto muchas recetas de tortillas veganas por la red y lo más habitual es sustituir el huevo por una mezcla de agua con harina de garbanzos. El resultado suele ser muy bueno, yo solía hacerla siempre así y me gustaba. Pero hoy he cambiado un poco la receta y nos ha parecido más rica que las que había preparado hasta entonces.
Aunque lo que realmente la ha hecho especial es la forma de cocinar la patata.
Debemos tener en cuenta que para preparar esta tortilla se suelen freír las patatas en abundante aceite. Es un motivo por el que no solía prepararla mucho porque evitamos los fritos en casa y dejamos este tipo de platos para alguna ocasión especial o cuando tenemos visita. Pero esta vez he horneado las patatas y debo decir que ha quedado genial. No solo evitamos así el exceso de grasas si no que además la tortilla tendrá una textura más ligera y no tan compacta.
Además le he puesto sal negra del himalaya (que podéis encontrar en los herbolarios o tiendas especializadas) porque sabe a huevo duro! Cuando la probé me sorprendí mucho con su sabor.

Esta versión es sin cebolla pero podéis añadirla sin problemas. Salteáis antes una cebolla picada en un poco de aceite y la añadís a la mezcla antes de echarlo todo a la sartén.


  • Sin gluten
  • 3-4 raciones
  • Tiempo de preparación: 30 minutos


Ingredientes:
2 patatas grandes
2 cucharadas colmadas de harina de garbanzos
1 cucharada colmada de harina de maíz
200 ml de agua (o lo suficiente para que al mezclarla con la harina quede la textura del huevo batido)
1/2 cucharadita de cúrcuma molida
1/2 cucharadita de sal negra del himalaya
Una pizca de pimienta
Una pizca de ajo en polvo
1 cucharada de aceite de oliva

Preparación:
Precalentamos el horno a 220º.
Pelamos las patatas, las cortamos en rodajas de poco menos de un cm de grosor y las ponemos en una bandeja de horno cubierta con papel de hornear. Metemos al horno durante unos 10 minutos o hasta que la patata esté hecha. Procurad que no se dore demasiado.
En un bol mezclamos las harinas, el agua y las especias. Id echando el agua poco a poco y moviendo con una cuchara hasta obtener la textura similar al huevo batido.
Cuando las patatas estén hechas las cortamos en trocitos pequeñitos y las añadimos al bol con el "huevo". Mezclamos bien.
Calentamos el aceite de oliva en una sartén pequeña y añadimos la mezcla. Con la ayuda de una espátula o cuchara igualamos la tortilla y bajamos el fuego a media potencia. Tapamos la sartén y dejamos que se vaya haciendo. A los 7-8 minutos le damos la vuelta a la tortilla con la ayuda de un plato y dejamos que termine de hacerse por el otro lado otros 7 minutos (o lo que necesite para dorarse, debemos ir controlando cada poco)
Solo queda servir y disfrutar! Espero que os guste mi versión de la tortilla de patata y si la probáis, contadme qué os ha parecido!



martes, 12 de julio de 2016

PESTO DE KALE Y AGUACATE



Podría decir que el pesto es mi salsa favorita para acompañar la pasta. Antes solía comprarlo de bote, el típico que encontramos en los supermercados. Pero al cambiar mi alimentación no solo dejé de comprarlo por contener queso, si no también porque empecé a evitar todo lo procesado o ya preparado. Las cosas hechas en casa siempre saben mejor, y por descontado son más saludables.

Esta versión de pesto es muy sencilla. Tiene una textura cremosa por el aguacate y acompaña muy bien a la pasta o a fideos de calabacín o pepino. También puede ser una salsa rica para comer con crudités o para un bocadillo... eso ya va al gusto del consumidor. 

  • Crudivegano
  • Sin gluten
  • Tiempo de preparación: 5 minutos

Ingredientes:
1 aguacate mediano
1 hoja de kale
1 diente de ajo pequeño
1 puñado de hojas de albahaca
1 cucharada de levadura nutricional
sal al gusto

Preparación:
Ponemos en la picadora la carne del aguacate, la hoja de kale sin el tallo y el resto de los ingredientes y procesamos bien hasta que quede una consistencia cremosa y homogénea. 
Lo ideal es consumirlo enseguida para que no se oxide el aguacate.

¿Veis qué sencillo? Hecho en un momento, saludable y muy rico! Probadlo y me contáis :)




miércoles, 22 de junio de 2016

ENSALADA TROPICAL CON SALSA CURRY



Hay tantas variedades de ensalada que si nos lo proponemos no repetiríamos en muchísimo tiempo. A la hora de hacer una ensalada vale prácticamente todo. He visto a gente que pone hasta trozos de pizza en su ensalada... no digo más! Bueno, quitando cosas raras podemos añadir (a parte de las hortalizas de siempre y las hojas verdes) fruta, arroz, pasta, quinoa, mijo, semillas, frutos secos, legumbres de todo tipo... Todo está rico en una ensalada. Y si ya le ponemos un buen aliño mejora aún más!

Normalmente aliño mis ensaladas con aceite de oliva virgen, sal marina sin refinar y un chorrito de limón. Últimamente me gusta también mucho el vinagre de umeboshi. A veces añado eneldo, pimienta molida, ajo en polvo... depende de los ingredientes y de lo que me apetece en el momento. Pero hay días que me apetece algo más contundente, sobre todo cuando la ensalada es mi plato principal. La salsa de la receta de hoy está riquísima y no sólo sirve como aliño para una ensalada. Su textura es parecida a la mayonesa y se puede usar para untar tostadas, para acompañar bocadillos o sándwiches, con patatas fritas o asadas... Si no os gusta el curry podéis añadir otras especias como ajo en polvo o darle un toque se sabor a queso añadiendo levadura nutricional

  • Tiempo de preparación: 10 minutos
  • Sin gluten
  • Crudivegano
  • Para 2 raciones (o 1 si tienes mucha hambre)
Ingredientes:
1 bolsa de brotes tiernos o cualquier mezcla de hojas verdes
10-12 tomates cherry
2 rodajas de piña
1 manzana golden
1/2 mango

Para el aliño:
1/2 taza de anacardos puestos previamente en remojo (unas 3 horas)
Zumo de 1/2 limón
3 cucharadas de agua mineral
1/2 cucharadita de curry
Sal y pimienta al gusto

Preparación:
En un plato ponemos como base las hojas verdes. Partimos los cherry por la mitad y cortamos la piña, el mango y la manzana en trocitos. Los ponemos por encima de las hojas.
Para hacer el aliño simplemente batimos todo con la batidora o en la procesadora. Si os queda muy espeso añadid más agua. Echamos el aliño por encima de la ensalada y listo!

La combinación de la piña con el curry es espectacular! Es una ensalada fresca pero a la vez saciante por la salsa. Espero que os animéis a probar y a contarme qué os ha parecido.

martes, 14 de junio de 2016

PEPINOS RELLENOS CON SALSA DE ANACARDOS




Holaaa!! Qué calor hace ya! Oficialmente han llegado las altas temperaturas para quedarse durante muuucho tiempo, por lo menos por la zona por la que yo vivo. En cuanto a comida es mi época del año preferida. Adoro las ensaladas, la fruta de esta temporada, el gazpacho, los platos crudiveganos... Nos aportan agua, vitaminas, minerales y muchas veces no tenemos que marearnos tanto en la cocina.

He decidido probar una temporada el crudiveganismo. Llevo un año siendo vegana (antes fui 3 años vegetariana) y he leído tanto sobre el tema y sus beneficios que me ha picado la curiosidad. A decir verdad, yo ya incluyo de normal mucho alimento crudo en mi alimentación diaria. A día de hoy no concibo un día sin una buena ensalada o mi plato de fruta variada. Y por eso creo que comer así durante una temporada no me costará demasiado. Así que iré poniendo alguna receta que vaya inventando, que no todo van a ser ensaladas!

El plato de hoy está realmente delicioso! He quedado muy contenta con el resultado, más de lo que esperaba. Es súper fácil de preparar, se puede modificar a vuestro antojo y sienta genial ya que no hincha y es muy fresquito. La salsa de anacardos ha sido todo un descubrimiento. Está riquísima, llena de nutrientes y muy saludable. Debe estar también rica para sándwiches, wraps o ensaladillas... tendré que ir probando! Pero ahora vamos con la receta de hoy.


  • Sin gluten
  • Crudivegano
  • Preparación: 10 min.
  • Raciones: 1 persona como plato principal o 2 como guarnición,


Ingredientes:
1 pepino grande
1/4  pimiento rojo
1/2  pimiento amarillo
1 tallo apio
1 zanahoria grande
1/2 aguacate

Para la salsa de anacardos:
1/2 taza de anacardos crudos puestos en remojo 3 horas antes
Zumo de 1/2 lima
3 cucharadas agua mineral
1 pizca de ajo en polvo
1 pizca de cebolla en polvo
1 pizca de pimentón dulce
1/4 cucharada cúrcuma molida
Sal y pimienta al gusto

Preparación:
Pelamos el pepino y lo abrimos por la mitad a lo largo. Con una cucharita vaciamos el centro, quitando las semillas. Picamos en daditos chiquitines los pimientos y el apio. Rallamos la zanahoria. Lo mezclamos todo en un bol y rellenamos las mitades de pepino. Pelamos el medio aguacate y lo cortamos en láminas finas con las que cubriremos los pepinos rellenos.

Para hacer la salsa escurrimos los anacardos que teníamos en remojo y los ponemos en un vaso de batidora. Añadimos el resto de ingredientes y batimos hasta obtener una salsa espesa con una consistencia parecida a la mayonesa. Si os queda muy espesa podéis añadir más agua.
Cubrimos el pepino con nuestra salsa de anacardos y listo!! Yo rallé el hueso del aguacate y lo puse por encima, le da un toque muy rico.

Espero que os haya gustado esta receta y que os animéis pronto a probarla. Hasta la próxima!

jueves, 26 de mayo de 2016

TIMBAL DE MIJO CON VERDURAS VERDES



Hola!! Os aseguro que la receta de hoy no podría ser más fácil (como de costumbre). Ya sabéis que no me gusta complicarme mucho la vida a la hora de cocinar, con un trabajo y dos nenas pequeñas el tiempo no nos sobra precisamente. Veréis que en un momentito se puede preparar una comida saludable, muy rica y por supuesto, vegana.
El protagonista de este plato es el mijo. En casa nos gusta mucho porque es muy versátil y va bien con cualquier ingrediente, incluso para recetas dulces. No contiene gluten por lo que es ideal para celíacos, tiene un alto contenido en fibra y lo más interesante es su propiedad alcalinizante. A veces, cuando consumimos demasiados alimentos acidificantes como productos de origen animal, procesados, café, alcohol, etc. conviene contrarrestar esa acidez con alimentos alcalinos como verduras de hoja verde, limón, jengibre, etc.

Podéis usar las verduras que más os gusten para hacer este plato, o cambiar algún ingrediente si no os gusta. Vamos con la receta!

  • Para 2 raciones
  • Tiempo total de preparación: 20-25 minutos
  • Sin gluten


Ingredientes:
1 taza de mijo
2 tazas de agua
1 hoja de laurel
1 diente de ajo
1/2 calabacín
1 cebolla pequeña
1 taza de kale en juliana
1 taza de espinacas en juliana
Sal y pimienta
Especias al gusto, yo usé tomillo, romero y ajo en polvo

Preparación:
Ponemos a hervir el mijo con el agua, la hoja de laurel y el diente de ajo para darle sabor. Llevamos a ebullición, bajamos el fuego a media potencia y cuando ya veamos que el mijo ha absorbido todo el agua lo apartamos del fuego, tapamos y dejamos reposar mientras hacemos las verduras.
Mientras tanto cortamos el medio calabacín en cuartos a lo largo y luego cortamos cada tira en laminas finitas. Picamos finamente la cebolla.
En una sartén calentamos un chorrito de aceite de oliva y salteamos primero la cebolla. Cuando empiece a estar transparente añadimos el calabacín y por último la kale y las espinacas cortadas en juliana. Añadimos las especias, salpimentamos y movemos hasta que las hojas estén tiernas.
Llegó la hora de emplatar! Yo lo preparé a modo de timbal con un aro que tengo para estas cosas, poniendo el mijo abajo y presionando un poco con una cuchara para que quede compacto. Luego añado la verdura por encima y presiono de nuevo un poquito. Finalmente retiro el aro poco a poco para que no se desmorone. Pero se puede poner en un plato tal cual, el mijo por un lado y la verdura por otro, eso ya a gusto del consumidor :)

Qué os parece la receta? Fácil, verdad? Ya me contáis qué tal si os animáis a probar!

domingo, 20 de marzo de 2016

Mi causa

La primera entrada en mi veggiediario :)

Me niego a pensar que la gente se hace vegana porque está de moda. Siempre hay posers, personas que quieran llamar la atención siguiendo un estilo de vida "diferente"... pero para mí el veganismo es mucho más que sólo eso, una moda. Está en auge, no podemos negarlo. Cada vez vemos más opciones vegetarianas y veganas en las cartas de los restaurantes, hay más tiendas especializadas y productos en los supermercados. De repente la gente habla de la quinoa, las semillas de chia y de sustitutos de la carne como el seitan. Ya no parecen términos tan extraños, vivimos una época en la que la gente empieza a cuidarse más y a pensarse dos veces lo que se lleva a la boca.

Pero, a pesar de todo esto, sabemos que es un proceso lento. Muy leeento. Porque todxs hemos pasado el típico cuestionario con preguntas como "de dónde sacas las proteínas" o "y a parte de ensalada qué comes" (en fin...) y a veces cansa. Y te cuestionan. Y piensan que vas a enfermar. Y de repente saben todo sobre nutrición (ojo, que yo no soy nutricionista ni sé todo lo que quisiera saber!). Y te dicen que seguir modas es malo, que la leche de vaca se ha tomado de toda la vida y es lo mejor que hay. Que los animales están para ser comidos. Y tú te muerdes la lengua.

Siempre hay gente que pregunta desde la curiosidad, pero son pocxs. Algunxs hasta acaban mofándose de ti llamándote comelechugas, la o el hierbas o te salen con el argumento graciosillo por excelencia: "las plantas también son seres vivos!! A comer piedras!" Esto acaba quemando, puede que incluso llegues a cuestionarte la decisión que has tomado. Alguna vez me he llegado a sentir tan súmamente incómoda que he tenido que aguantarme las ganas de llorar. Y eso me daba aún más rabia. ¿Por qué tenía que importarme tanto lo que me dijesen? ¿Por qué tienen que meter sus narices en asuntos míos? Si es mi vida... ¿Quiénes son ellxs para opinar deliberadamente sobre algo que no entienden? Y ahí tuve la respuesta. PORQUE NO LO ENTIENDEN. Desconocen mis motivos, mis sentimientos reales, el compromiso que tengo con mi propio ser y con el mundo desde mi punto de vista. Y no puedo pretender que lo entiendan, al igual que yo tampoco entiendo, ni me importa, el por qué de sus decisiones, por muy erróneas que me parezcan. Porque al fin y al cabo no podemos juzgar a nadie a raíz de nuestra forma de pensar y sentir ya que cada uno piensa y siente de manera individual y única... Así que me relajé, y por fin pude disfrutar al 100% de esta nueva y maravillosa etapa que había comenzado.

Hoy ya no me molestan ni los chistes, ni los consejos, ni las críticas. Porque solo hay una cosa que importa: la causa, MI causa. Yo soy dueña de mis actos, y responsable de las consecuencias. No soy responsable de nadie más, y por lo tanto no voy a entrometerme en las decisiones de otras personas en estos temas. Sé que seguirán opinando, criticando, reprochando... pero eso ya no es problema mío porque no va conmigo. Yo cumplo con mi propósito. Y nada más importa.

Yo me hice vegana en un momento muy duro de mi vida. Sufrí una gran pérdida pero ese suceso fue lo que me abrió los ojos en muchos sentidos, y a día de hoy sigo aprendiendo. El veganismo para mí es una forma de ser agradecida con el universo y el mundo en el que vivo. Es una manera de promover la paz, el respeto y la igualdad. Desde mi punto de vista no puedes ser amante de los animales y comértelos. Al igual que no puedes ser feminista y ver bien que un hombre cobre más que una mujer, o decir que no eres racista pero que te disgusten los gitanos, por ejemplo. No tiene sentido luchar contra la injusticia que sufren los animales en los zoológicos, en los circos o en las corridas de toros y cuando se trate de un matadero mirar hacia otro lado. Es incoherente a mi parecer. Yo no digo que hace miles y miles de años no necesitáramos la carne para alimentarnos. No entiendo mucho del tema, no sé cómo estaba la cosa por aquél entonces pero sí sé que a día de hoy no es en absoluto necesario el consumo de productos animales para estar sano, siempre y cuando se haga de manera equilibrada y correcta. Y demostrado queda con cada vez más gente que se une al veganismo sea por salud, por la crueldad animal, o lo que sea.

"El cultivo de trigo etc. impacta más en el medio ambiente que la ganadería" Me anticipo a las personas que salen con el argumento de que las plantaciones de trigo, etc. deforestan miles de hectáreas e impactan en el medioambiente tanto o más que la ganadería... Leed. Informaos. Bastante más de la mitad de los campos explotados para trigo y demás son pastos de vacas y cerdos. Vacas y cerdos que luego van al matadero. Vacas y cerdos que consumen una barbaridad de agua y crean dos barbaridades de deshechos.
"Pero si no nos los comemos habrá superpoblación!" Vamos a ver... Estos animales están encerrados en jaulas y naves donde viven para parir. Las hembras son explotadas siendo preñadas una y otra vez para quitarles la leche y a sus hijos, que van a nuestros platos. Si no los tuviéramos como mercancía y productos jamás procrearían tanto... es de cajón, no? Por eso pienso también que el feminismo y el veganismo van tan ligados, sin barreras especistas de por medio.

En fin... he volcado en este breve texto un cachito de mi alma y de lo que siento. Nunca es mi intención ofender, provocar o menospreciar a nadie, cada uno es libre de hacer con su vida lo que decida. Y así me gustaría que tratasen mi opinión, con respeto aunque no la compartan ni comprendan.




BIZCOCHO DE ESPELTA Y LIMÓN

Bizcocho de espelta y limón



Hola!! Ya veis lo que me cuesta publicar por mucho que me propusiese subir al menos una receta semanal... es lo que tiene no sacar tiempo ni para respirar! Pero que conste que lo intento jeje.

Hacía mucho tiempo que quería hacer un bizcocho para el desayuno o la merienda. He probado muchas recetas y nunca han terminado de convencerme. O se quedaba muy blando, o se desmigaba, o se me quemaba por fuera y por dentro seguía crudo... A ello le sumo que mi intención era hacer un bizcocho sin tanto azúcar, sin harinas refinadas, algo más saludable sobre todo por mi hija. Miré mil recetas, cambié lo que pensaba que podría mejorar y no tuve mucho éxito.

Pero ayer me animé. No me gusta rendirme y menos en la cocina jajaja. Así que intenté acordarme más o menos de una receta de bizcocho tradicional que hacía hace muchos años cuando no era vegana y simplemente cambié algunos ingredientes... y funcionó! Para nosotrxs es la receta con la que nos quedaremos para hacer bizcochos en casa.

Yo le puse ralladura de limón ecológico que me trajo una amiga del campo, pero podéis ponerle cacao en polvo, harina de algarroba, pepitas de chocolate, canela... lo que más os guste! No es un bizcocho excesivamente dulce, os lo aviso ya. A nosotros no nos gusta tan empalagoso, luego preferimos añadirle mermelada o chocolate jeje. Os dejo ya la receta.


  • Tiempo de preparación: 5 minutos
  • Horneado: 40-45 minutos
  • Medidas: me he comprado un set de medidas inglesas (cup, tablespoon, etc.) y la receta se basa en esas medidas.


Ingredientes:
-2 y 1/2 cups de harina de espelta integral
-1/2 cup de harina de maíz
-3 tsp levadura en polvo
-2 cups leche de avena
-1 tsp vinagre de manzana
-1 cup panela (o azúcar moreno de caña) *
-2 tbsp melaza de arroz*
-1/4 cup aceite de oliva (equivale a unos 60 ml)
-1 pizca de sal
-Ralladura de 1 limón (si es eco mejor)

*NOTA:  Si no tenéis o no podéis conseguir melaza de arroz, poned 2 cups de azúcar moreno. Yo le pongo la melaza porque es mucho más saludable y me gusta gastarla para los postres.

Preparación:
Precalentamos el horno a 200º.
En un bol mezclamos la leche de avena, el vinagre de manzana y dejamos reposar unos 5 minutos. Añadimos la melaza de arroz, el aceite y el azúcar y batimos bien.
En otro bol mezclamos la harina de espelta, la harina de maíz, la levadura, la pizca de sal y la ralladura de limón y movemos.
Añadimos poco a poco los líquidos al bol de las harinas y movemos hasta que se nos quede una masa
homogénea.
Bajamos la temperatura del horno a 180º. Engrasamos un molde con aceite de oliva y espolvoreamos con un poco de harina para evitar que se nos pegue y vertemos la mezcla del bizcocho en el molde. A una altura media en el horno lo dejamos que se haga durante unos 40 minutos, o hasta que al pinchar un palillo salga limpio.
Una vez esté hecho, dejamos que se enfríe un poco y desmoldamos. Con mermelada está espectacular!!

Espero que os guste! Feliz día!

domingo, 28 de febrero de 2016

HAMBURGUESITAS DE SOJA Y AVENA

Hamburguesitas de soja y avena

Y después de que mucha gente me preguntara, por fin subo la receta de estas deliciosas hamburguesitas veganas! Jugosas y sabrosas... están tremendas! Las he hecho ya varias veces para invitados o para llevar a algún almuerzo y siempre han gustado mucho. No son nada complicadas de preparar y los ingredientes son económicos y fáciles de encontrar en el supermercado, menos la soja texturizada que la compro en www.biosano.es.

Esta receta también vale para hacer albóndigas simplemente cambiando la forma, y se pueden hacer en salsa ya que no se deshacen. Además podéis añadir otras especias que os gusten, en la cocina ya sabéis que lo divertido es experimentar! Esta versión de las hamburguesitas va frita en aceite de oliva, pero se pueden hornear también para que sean más saludables. Nosotros no solemos comer fritos ni rebozados así que una vez a las mil tampoco es tan grave ;)

Con pan, con ensalada, con salsas o tal cual, están ricas de todas las maneras. Es fácil sustituir la carne, hay muchísimas opciones y si las hacemos en casa pues todavía mejor. Os animo a que las probéis, de verdad que os van a gustar!

  • Cantidad: 12 hamburguesitas de tamaño pequeño (o 6 grandes)
  • Tiempo de preparación: 30 minutos aprox.
  • Medidas: usé un vaso de agua normal, de unos 200 ml de capacidad.


Ingredientes:
-1 y 1/2 vaso de soja texturizada fina
-1 vaso de copos de avena gruesos
-1 y 1/2 vaso de caldo de verduras
-1/2 cucharadita de cebolla en polvo
-1/2 cucharadita de ajo en polvo
-1/2 cucharadita de orégano
-1/4 cucharadita de pimentón dulce
-Una pizca de comino molido
-Sal y pimienta al gusto
-Harina de arroz para rebozar (puede ser harina de trigo integral o de garbanzos)
-Aceite para freír (yo usé aceite de oliva virgen)

Preparación:
En un bol mezclamos la soja texturizada, los copos de avena y todas las especias. Movemos bien. Añadimos el caldo caliente y vamos mezclando con una cuchara durante unos minutos para que tanto la soja como la avena absorban el líquido. Probamos para rectificar la sal y dejamos reposar 10 minutos.
Calentamos aceite en una sartén. El aceite no tiene que cubrir las hamburguesitas así que con un dedo es suficiente.
Una vez haya reposado la mezcla, volvemos a mover la masa y ahora empezamos a formar las hamburguesitas cogiendo un poco de masa y dándoles forma con las manos. El tamaño de las que hice yo son un poco más pequeñas que la palma de la mano. Las pasamos por harina y las ponemos en la sartén con el aceite bien caliente.
Freímos por ambos lados hasta que que estén doraditas y las pasamos a un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Servimos con pan de hamburguesa, lechuga, tomate o lo que más nos guste.
Frías también están de lujo así que si sobran las podéis guardar en la nevera, aguantan un par de días sin problemas.

Os aseguro que os van a gustar, ya me lo contaréis en los comentarios! Feliz día!



miércoles, 24 de febrero de 2016

PINK SMOOTHIEBOWL (batido en bol)


Smoothiebowl
Los batidos son una opción muy saludable a la hora de desayunar. Son rápidos de preparar y hay tantísimas variaciones... No sabría decir cuál es mi favorito! Si le echamos un poco de imaginación podemos crear ricas combinaciones e ir probando con diferentes ingredientes. Y no solo para el desayuno, también entre horas, para merendar, después del deporte... o incluso de postre :)

Van genial en los días que vamos con un poco de prisa y no nos podemos parar mucho para desayunar. Aunque os aconsejo que siempre que podáis os toméis vuestro ratito por la mañana para sentaros con tranquilidad y desayunar en calma, es la primera comida del día y a parte de llenarnos de energía con alimentos saludables y vivos parece que la mañana se nos hace menos cuesta arriba si comenzamos el día con tranquilidad, aunque eso implique levantarnos un poquito antes (ya sé que es fácil decirlo, pero probadlo durante unas semanas a ver qué tal os sienta)

Yo soy de las personas a las que no les gusta nada comer con prisas, de pie, de mala manera que digo yo. Me gusta tomarme mi tiempo para preparar mi plato, comérmelo y disfrutarlo con calma, porque si no parece que mi cuerpo no se entera de que está recibiendo alimento y enseguida vuelvo a tener hambre... Así que los batidos en bol son una opción perfecta. Es otra manera de tomarlo, con cuchara y añadiendo más ingredientes por encima para hacerlo un desayuno completo.

Hoy os dejo un Smoothiebowl muy sencillo. Como siempre podéis variar los ingredientes a vuestro gusto, yo os doy la idea y a partir de ahí inventáis como más os apetezca!


  • Cantidad para 1 persona
  • Tiempo de preparación: 5 minutos
  • Necesitas 1 batidora


Ingredientes para el smoothie:
1 plátano
1 puñado pequeño de frambuesas congeladas (o frescas, pero las congeladas le dan un toque más cremoso)
1 vaso de leche vegetal (yo usé coco con arroz, pero puedes usar de avena, almendra...)

Topping:
Frambuesas congeladas
Coco deshidratado
Semillas de chia
Copos de avena
Cerezas deshidratadas
Mezcla de semillas molidas "Despertar de buda" de Iswari

Preparación:
Simplemente batir todos los ingredientes del smoothie en la batidora. Si vemos que se nos queda muy espeso podemos añadir más leche o agua pero conviene que no esté muy líquido para poder comerlo bien con la cuchara y que aguante el topping. Cubrimos con los ingredientes que hemos elegido y a desayunar!!

En breve os pondré alguna receta más de otro smoothiebowl que me gusta mucho preparar... verde, verde!!


viernes, 19 de febrero de 2016

TARTA DE COCO Y FRAMBUESA CRUDIVEGANA

Tarta de coco y frambuesa

Tenía muchas ganas de hacer un postre en condiciones y de este estilo pero nunca me atrevía porque la picadora que tenía antes era más bien malilla y yo soy de las que cuando algo me sale mal en la cocina puedo enfadarme mucho, mucho. Pero desde que compré un procesador de alimentos sabía que tarde o temprano llegaría el momento de hacer dulces. Empecé con las barritas energéticas y salieron muy bien pero quería hacer un postre. Un postre de verdad. UNA TARTA.

Y ayer dije "ahora es tu momento!". Tuve un ratito libre por la tarde y lo aproveché para ponerme manos a la obra. Lo bueno de esta tarta es que al ser crudivegana no necesita tiempo de cocción y se prepara todo en un momentito.

Sabéis lo mejor? No lleva leche, no lleva harinas... y no lleva ni un gramo de azúcar! Como edulcorante he usado melaza de arroz que es una de las opciones más saludables para endulzar nuestros postres. Ya sabéis que el azúcar, y más el refinado, nos crea subidas de glucosa que luego nos hacen "necesitar" más azúcar llevándonos a un círculo vicioso y poco saludable.

Esta tarta se conserva en el congelador y debemos dejarla un ratito fuera para que se ablande un poco. Las cantidades que pongo son para un molde pequeño. Otra opción es que hagáis vasitos poniendo una base en el fondo del vaso y luego la crema de frambuesa por encima y los conserváis en la nevera. Para una cena o fiesta queda muy bien! Y no me enrollo más, os dejo ya con la receta!


  • Para un molde pequeño (unos 30 cm diámetro)
  • Tiempo de preparación: 15 minutos
  • Refrigeración: 2 horas
  • Crudivegano
  • Sin azúcares añadidos
  • Sin gluten 
  • Necesitas picadora o procesador de alimentos



Ingredientes para la base:

-1 taza de coco rallado
-2/3 taza de dátiles deshuesados
-1/2 taza de almendras molidas
-1 pizca de sal
-Un poco de leche de coco para ligar la masa

Ingredientes para la crema de frambuesa:
-1 taza de anacardos crudos puestos en remojo al menos 3 horas antes
-1 taza y 1/2 de frambuesas congeladas
-2 cucharadas de melaza de arroz
-1/2 taza leche de coco

Preparación:

Para la base ponemos todos los ingredientes, menos la leche de coco, en el procesador o picadora y vamos añadiendo poco a poco leche de coco hasta que veamos que la masa se queda pegajosa. Podemos añadir también un poco de melaza de arroz si queremos, para que se quede más pegajosa y dulce todavía, pero para mi gusto no le hace falta. Vertemos la mezcla en la base en la que habremos puesto papel de horno para que no se pegue y con una cuchara vamos aplastando hasta que se quede todo liso y uniforme.


Para la crema metemos primero los anacardos y la leche de coco el procesador o picadora y picamos hasta que se quede una crema espesa. Añadimos el resto de los ingredientes y picamos de nuevo hasta que esté todo bien integrado. Vertemos sobre la masa y alisamos la superficie con la ayuda de una lengua pastelera o cuchara.

Congelamos durante unas dos horas. Antes de consumir la tarta la sacamos al menos media hora antes del congelador.

Verdad que es sencilla la receta? Pues os digo que está deliciosa! Y aunque ahora haga frío y sea una tarta "mediohelada" sienta de maravilla porque no se hace pesada en absoluto.

Espero que os guste!



miércoles, 17 de febrero de 2016

8 BENEFICIOS DE LAS ALCACHOFAS Y CÓMO COCINARLAS

Alcachofa (Cynara cardunculus var. scolymus)
Estamos en plena temporada de esta maravillosa verdura. He de admitir que las alcachofas no entraban muy a menudo en mi menú pero más que nada era porque no sabía muy bien cómo cocinarlas. Ahora que he probado varias recetas son indispensables en mi casa cuando están en temporada, nos encantan!

A parte de estar muy ricas, las alcachofas tienen muchas propiedades muy saludables por las que deberíamos incluirlas en nuestra alimentación.
Sus principales beneficios son los siguientes:

  1. Hepatoprotectoras: Estas verduras protegen nuestro hígado, regeneran sus células y son una gran ayuda si hemos padecido alguna enfermedad hepática. 
  2. Digestivas: las alcachofas facilitan la digestión de grasas y alimentos pesados gracias a que favorecen el flujo de la bilis, evitando molestias como la distensión, acidez estomacal, ardores, etc.
  3. Diuréticas: nos ayudan a eliminar toxinas de nuestro organismo y ayuda a prevenir la retención de líquidos. Esto también favorece a las personas que tengan problemas con la tensión alta.
  4. Reguladoras intestinales: ayudan contra el estreñimiento y la diarrea regulando las digestiones y los movimientos intestinales.
  5. Saciantes: Su alto contenido en fibras vegetales nos mantendrá sin hambre durante más tiempo, ideal para las personas que quieren controlar su peso.
  6. Colesterol: nos ayuda a reducir los triglicéridos en sangre por lo que son beneficiosas para personas que padecen de colesterol alto, obesidad, diabetes...
  7. Diabetes: la alcachofa contiene inulina que ayuda a bajar el índice glucémico de los alimentos con los que la ingerimos, por lo que evitamos las subidas de azúcar. 
  8. Vitaminas y minerales: tienen un alto contenido en magnesio y vitamina B3 (esencial para cuidar nuestro sistema nervioso), además de contener hierro, ácido fólico, potasio, vitamina A...

Como veis son todo ventajas! Y no solo eso, además están muy ricas. Hay muchísimas maneras de cocinarlas. Yo aún no he subido ninguna receta pero me gustaría compartir en el blog alguna antes de que se acabe la temporada. 
Ahora os dejo unos consejos para la hora de cocinarlas:

alcachofas al horno
  • Tenemos que tener en cuenta que las alcachofas se oxidan con facilidad. Al cortarlas conviene rociarlas con un poquito de zumo de limón para evitar que se pongan negras. También debemos saber que al manipularlas muy seguramente se nos pongan las uñas o os dedos algo negros, pero este colorante se va enseguida con agua caliente.
  • Para limpiarlas lo mejor es quitarles las hojas de fuera y el tallo y dejarlas una media hora en un recipiente con agua y sal para eliminar cualquier suciedad que pueda quedar.
  • En casa como más nos gustan son al horno. Una vez limpias las cortamos en cuartos y las ponemos en una bandeja de horno con un chorrito de aceite de oliva y las horneamos unos 20-25 minutos. Están deliciosas con un poco de sal gorda y unas gotas de limón.
  • También se pueden hornear enteras con más verduras, partidas por la mitad en salsa bechamel...
  • Otra opción es hacerlas al vapor o hervidas partidas por la mitad o cuartos durante 15 minutos o hasta que estén tiernas y luego saltearlas con un poco de ajo picado y aceite de oliva, agregarlas a una tortilla o en ensaladas también quedan espectaculares.

Me gustaría saber cómo las preparáis en vuestra casa, a ver si me dais ideas y subo alguna receta vuestra :) 





[fuente datos nutrición: botanical-online]

TRIÁNGULOS DE POLENTA AL HORNO


Polenta al horno con verduras salteadas


Cuando tomé la decisión de vivir una vida vegana debo admitir que al principio me dio un poco de miedo. En primer lugar desconocía muchos alimentos de los que hoy en día incluyo en mi dieta y eso me hacía pensar que comería ensalada y garbanzos el resto de mi vida (clásico error de un no-vegano jeje). Pero también me preocupaba el tema social. Cuando di el paso no conocía a nadie que fuese vegano o vegetariano. No tenía con quién hablar de mis temores o dudas y me pasaba el día navegando por internet buscando información, recetas, etc. En casa no me decían nada pero cuando íbamos a casa de amigxs, familiares, etc ya era otro tema. Las preguntas se volvían incómodas, sobre todo cuando ya se hacía evidente que no era mera curiosidad, si no que me estaban juzgando. De repente todo el mundo parecía entender muchísimo de nutrición y salud. Y por supuesto llevar una alimentación vegana era un error (según ellos). Yo había empezado dando el paso hacia el vegetarianismo pero en el fondo sabía que para mí no tenía ningún sentido. Si lo hacía por los animales, la industria lechera y de los huevos era el mismo maltrato hacia ellos, por lo tanto se me acababan las excusas para consumir estos productos.

Al final tuve mis momentos débiles. Caí, en parte por la presión social, en parte por mi propia confusión y mis dudas de que si estaba haciendo las cosas bien (a nivel nutricional y de mi salud). Entonces vi Earthlings. Muchos de vosotros lo habréis visto, o por lo menos habréis oído hablar de este duro pero magnífico documental. Y ahí dije "hasta aquí". Me daba igual el "qué dirán", me daban igual los opinólogos y sus teorías de por qué el humano DEBE comer carne (por favor...) y empecé a sentirme diferente. Al no ser parte de toda esa crueldad, de todo ese sufrimiento me sentí libre, en paz conmigo y mis miedos y dudas desaparecieron. Empecé a cocinar platos nuevos, a probar alimentos que no había probado antes (tofu, algas, tempeh, leches vegetales, cereales como el mijo o el trigo sarraceno...) y me sorprendí a mi misma con lo bien que me lo pasaba inventando, adaptando recetas, haciendo algunas que leía en otros blogs veganos que fui descubriendo y dejé de sentirme sola en toda esta aventura.

A día de hoy sigo aprendiendo y explorando el maravilloso mundo vegano. Un claro ejemplo es la receta que os traigo hoy. Es con algo tan simple como la sémola de maíz o polenta y jamás lo había usado antes en la cocina, ni siquiera me había llamado la atención al ver el paquete en el supermercado. Pero un día vi por ahí una receta con polenta y me llamó la atención el hecho de que se quedara una masa tan compacta. Así que la compré, experimenté... y me encantó!

Lo bueno de la polenta es que tiene un sabor muy suave y se puede cocinar con muchísimas especias, hierbas, verduras... Y también se le puede da la forma que queramos. La receta que vi era de una especie de palitos fritos de polenta con un dip para mojar. Yo he querido darle una forma divertida para que mi hija lo probase sin poner caras raras y ha funcionado bastante bien jejeje. Bueno, no me enrollo más, os dejo la receta!

  • Cantidad: 2-3 raciones
  • Tiempo de preparación: 40 minutos ( más 1 hora de reposo)
  • Sin gluten


Ingredientes:
-150 gr sémola de maíz o polenta
-450 ml caldo de verduras
-Pimienta recién molida
-Una pizca de romero seco
-Una pizca de tomillo
-Una pizca de ajo en polvo

Preparación:
Ponemos en una olla el caldo, la sémola y las especias y llevamos a ebullición moviendo a menudo para que no se pegue. Cuando rompa a hervir bajamos el fuego a media potencia y sin dejar de mover observaremos que va espesando a medida que la sémola absorbe el caldo. Después de unos 5 minutos apartamos del fuego y dejamos la olla tapada unos 10 minutos más.
Cogemos una fuente rectangular o cuadrada (la mía es de unos 32 x 26 cm) y ponemos papel de horno. Con la ayuda de una lengua o espátula de madera repartimos la masa uniformemente en el molde y dejamos reposar una hora aproximadamente.

Precalentamos el horno a 220º.
Con cuidado sacamos la polenta ya compacta del molde con la ayuda del papel de horno. Cortamos en cuadrados y luego cada cuadrado por la mitad para que se queden triangulitos. En la bandeja de horno ponemos papel vegetal y colocamos los triángulos. Horneamos unos 15-20 min o hasta que veamos que se hayan dorado. Y listo!

Hoy hemos acompañado la polenta con unas verduras salteadas, en este caso cebolla morada, calabacín y champiñones, todo laminado y hecho en la sartén con un poquito de AOVE y semillas de cáñamo. Y que no falte la levadura nutricional jeje.

¿Os animáis a probar? Un abrazo muy fuerte, hasta la próxima!

martes, 9 de febrero de 2016

BASE DE PIZZA DE BROCOLI



Me resulta gracioso que mucha gente que desconoce la alimentación vegana da por hecho que vivimos a base de manzanas y lechuga como quien dice. Y por consiguiente suponen que todas las personas veganas son delgadas y están desnutridas. Nada más lejos de la realidad! He conocido veganas y veganos de todas las constituciones posibles, cada cuerpo es un mundo. Y sobre todo... Comemos muuuchas más cosas que solo hojas verdes! Si bien es cierto que el veganismo suele ir de la mano de una alimentación más saludable y consciente, no significa que no nos guste de vez en cuando "guarrear", verdad? Una hamburguesa con sus patatas y su salsa, una tarta de chocolate, una pizza... Hoy en día se puede veganizar cualquier receta! A mí me encanta hacerlo y encuentro divertido inventar y buscar el modo de convertir un plato no vegano en uno sin producto animal.

La pizza le gusta a todo el mundo, o por lo menos a día de hoy aun no he conocido a nadie a quien no le guste! Veganizarla es fácil. Sin queso y con mucha verdura, soja texturizada, queso vegano... hay muchas opciones.

Pero cuando nos estamos cuidando un poquito más solemos descartar la idea de comernos una pizza por la base. Si la pedimos de fuera sabemos que prácticamente siempre será de harina refinada de trigo, el tomate suele ser frito con azúcares, etc. Lo ideal es hacerla en casa, así tenemos la opción de usar otros ingredientes más saludables y hacerla a nuestro gusto.

Hoy os traigo una receta para hacer una base algo diferente. Apenas lleva harina ya que su ingrediente principal es el brócoli. A mi me ha encantado su sabor y textura. Es verdad que no se queda tan firme como una base de pizza convencional, pero no se desmonta ni se desmenuza y aguanta muy bien los ingredientes que le pongamos encima. Además se prepara en un momentito. Y aquí tenéis la receta!


  • Cantidad: 1 base de pizza mediana
  • Tiempo de preparación: 5-10 min
  • Tiempo de cocción: 35 min
  • Necesitas picadora o procesador de alimentos



Ingredientes:

-250gr brócoli
-70 gr harina de avena
-100 ml agua
-1 cucharada aceite de oliva virgen extra
-sal y pimienta
-especias a nuestro gusto (ajo en polvo, orégano, cilantro...)


Preparación:

Precalentamos el horno a 220º.
Lavamos el brócoli y lo cortamos en trozos, no hace falta que sean muy pequeños. Lo metemos en la picadora o procesador de alimentos y picamos hasta que se quede una textura como arena gruesa.
En un bol mezclamos el agua con la harina, el aceite de oliva y las especias que hemos elegido. Yo le puse orégano, sal y pimienta. Una vez mezclado, incorporamos el brócoli y movemos hasta que se quede una mezcla homogénea.
En la bandeja del horno ponemos un papel vegetal o de hornear y vertemos la masa sobre él. Con la ayuda de una espátula o cuchara vamos extendiendo la masa hasta dejarla con un grosor de poco menos de un cm.
Horneamos durante unos 35 minutos en el caso de que los ingredientes que vayamos a ponerle sean sin hornear. Pero si queremos hornearlos, sacaremos la base pasados unos 30 minutos, la cubrimos con los ingredientes que hemos elegido y volvemos a hornear unos 5-7 minutos más.

Yo he cubierto media base con hummus casero, aguacate y rúcula. La otra mitad llevaba tomate natural, cebolla y una salsa de verduritas y levadura nutricional.
Las posibilidades son muchísimas! Podéis ponerle tomate triturado, berenjena cortada muy finita y queso vegano, o salsa pesto con champiñones y cebolla, todo hecho al horno... Eso ya lo dejo en vuestras manos.

Espero como siempre que os guste y si os animáis a probar, decidme en los comentarios si os ha gustado, qué ingredientes le habéis puesto, si tenéis alguna duda...
Un abrazo muy grande y hasta la próxima!



viernes, 5 de febrero de 2016

BARRITAS ENERGÉTICAS (O PARA PICAR ENTRE HORAS)


barritas de frutos secos y dátiles


Hola de nuevo! Cómo lleváis la semana? Ya está aquí el ansiado viernes, menos mal! La verdad es que ahora el tiempo se me pasa volando, entre el trabajo, la casa, las dos niñas... Van pasando las semanas y apenas me doy cuenta. Pero para la cocina siempre saco un ratito. Es mi momento de desconexión, de relax; aunque tenga que cocinar rápido por la falta de tiempo, sigo disfrutándolo. De hecho muchas de las veces que David cocina, acabo quitándole los cuchillos y el delantal para ponerme yo manos a la obra, y no es porque él no sepa cocinar (que sabe y mucho, sus lentejas son sensacionales!). Pero para mí es mi terapia y siempre que puedo me encargo yo.

La receta que os traigo hoy no podría ser más fácil. Hace poco que descubrí las barritas energéticas crudiveganas en una tienda del pueblo. Me llevé un par para probarlas en la merienda y me gustaron bastante, aunque para lo pequeñas que son me parecieron caras. Está claro que al ser bio, el envasado y la producción cuestan su dinero pero cuando vi los ingredientes tuve claro que podría hacerlas yo misma en casa. Así que compré todo lo que necesitaba (hice un cálculo rápido de los costes y por barrita me ahorraba un 65%) y me puse manos a la obra. Lo bueno de estas barritas es que podéis variar los ingredientes para darles sabores diferentes según vuestros gustos. Yo aproveché algunos ingredientes que tenía por la despensa.

La base de estas barritas son los dátiles, las nueces y las almendras. Los dátiles tienen muchas propiedades beneficiosas para nuestra salud. Son una excelente fuente de energía por su alto contenido en hidratos y azúcares. Ayudan a la capacidad y agilidad mental, tienen un alto contenido en antioxidantes y nos ayudan a combatir el estrés y el insomnio gracias al triptófano que contienen. Son muy ricos en minerales, sobre todo potasio, magnesio y calcio.
*No es recomendable que personas con diabetes u obesidad consuman habitualmente dátiles por su valor calórico y su alto contenido en azúcares

Estas barritas son ideales para deportistas tanto antes como después del ejercicio, para estudiantes en épocas de exámenes, para niñas y niños como almuerzo saludable y para personas que necesitan un tentempié entre horas para mantener el hambre a raya.

Os dejo las dos variantes que hice yo y luego unas ideas para hacerlas de otros sabores.


  • Cantidad: 14-16 barritas
  • Tiempo de preparación: 10 minutos + 2 horas refrigeración
  • Sin azúcares añadidos (los dátiles contienen mucho azúcar natural)
  • Crudivegano
  • Necesitas picadora o procesador de alimentos



Ingredientes:

-500 gr dátiles (si son medjoul mejor, son algo más caros pero son más tiernos)
-1/2 vaso de almendras naturales
-1/2 vaso de nueces mondadas
-1 cucharada grande de cacao crudo en polvo
-1 cucharada de coco rallado
-1 puñado de cerezas deshidratadas

Preparación:
Deshuesamos los dátiles y los cortamos en trozos, no hace falta cortarlas mucho porque luego los picaremos. Metemos las almendras y las nueces en la picadora o procesador de alimentos y picamos, pero no demasiado para que quede una textura crujiente. Si no os gusta encontraros trozos grandes de los frutos secos, picad un poco más. Añadimos los dátiles y el cacao y volvemos a picar todo hasta que se quede una pasta homogénea. Sacamos la mitad de la masa de las barritas y en un bol la mezclamos con el coco rallado. A la otra mitad le incorporamos las cerezas deshidratadas y picamos otro ratito corto para que se incorporen bien en la masa.
Una vez esté todo bien mezclado forramos un tupper o una fuente con papel de horno. El tamaño depende de lo gruesas que queráis las barritas, cuanto más pequeño en recipiente, más gorditas saldrán. Luego las podéis cortar más finas. Lo importante es prensar bien la masa con la ayuda de las manos, de un vaso... como mejor os vaya. Luego tapamos con papel film o cerramos el tupper y congelamos durante un par de horas para que se quede más compacto. 
Una vez transcurrido este tiempo, lo podemos sacar y cortar ya en barritas. Se conservan muy bien en la nevera, aunque si se quedan fuera tampoco pasa nada. Yo las he dejado cortaditas dentro de un tupper grande y voy sacando de una en una... o de dos en dos mejor dicho, es que son un vicio!
Duran varios días en la nevera. Si duran... porque yo me tengo que controlar para no comérmelas todas de golpe!!

Variantes
-Cambia las nueces por anacardos naturales y añade ralladura de naranja. Con el chocolate y los anacardos queda genial.
-Añade jengibre deshidratado en vez de las cerezas. Va muy bien con el chocolate.
-Cambia el chocolate por semillas molidas como lino, lúcuma etc y añade fruta deshidratada a tu gusto, por ejemplo mango.
-Cambia las almendras por cacahuetes. Chocolate y cacahuetes... una combinación deliciosa!
-Puedes añadir granolas para darle un toque más crujiente, pero no las piques demasiado!

Como veis, hay muchísimas opciones. Podéis inventar, probar... 
Espero que os guste y os animéis a hacer estas barritas para que no os falte la energía en vuestro día a día.